Not a Monolith es una serie de Teen Vogue para el Mes de la Herencia Latina 2023 que destaca la diversidad de la comunidad latina. Desde activistas por los derechos de las personas con discapacidad hasta raperos y drag queens, aquí les mostramos la variedad no solo de orígenes, sino de experiencias que conforman la cultura latina actual. En este artículo de opinión, Laura Ramírez, gerente de participación comunitaria de Planned Parenthood en la zona de Nueva York, explora el vínculo de la inmigración con la justicia reproductiva.
El Mes de la Herencia Hispana es un momento en el que celebramos y conmemoramos las historias, culturas y contribuciones de aquellos cuyos antepasados vinieron de México, el Caribe y América Central y del Sur, y cómo hemos moldeado la cultura estadounidense para bien. Sin embargo, a medida que más latines emigran a Estados Unidos en busca de un futuro mejor, resulta cada vez más difícil celebrar nuestras culturas sin hacer frente a las injusticias agravadas que ponen en riesgo la salud física y el bienestar mental de nuestras familias y comunidades.
Como inmigrante de primera generación, soy profundamente consciente de estas injusticias. Nací y crecí en un pueblo rural de Puebla, México, y emigré a Nueva York con mis padres cuando tenía 10 años. En mi pequeña ciudad, ya desde muy pequeña me empecé a dar cuenta de que había muchas formas en las que las mujeres de mi familia no tenían el control sobre sus propios cuerpos y no tenían acceso a los cuidados necesarios. Aunque aún no siendo del todo consciente, fue durante esos años cuando descubrí mi pasión por la atención sanitaria sexual y reproductiva. Esa pasión de adulta me ha llevado a comprometerme con la justicia reproductiva, centrada en una atención integral y de calidad que responda a las necesidades de mis comunidades latinas.
En los últimos años hemos visto cómo los políticos deshumanizan a inmigrantes, utilizándonos como peones políticos, y cómo se toman decisiones que nos afectan de forma desproporcionada, aparentemente sin tener en cuenta a nuestras comunidades. De hecho, el Washington Post señala que un informe de 2022 descubrió que las mujeres latinas probablemente se verían afectadas de forma desproporcionada por la anulación del caso Roe contra Wade, con millones de personas vulnerables en edad fértil viviendo en estados que prohibirían o restringirían severamente el aborto. Este es un ejemplo clásico de cómo a los latines se nos roba con demasiada frecuencia nuestro derecho a la autonomía corporal y al libre albedrío para tomar decisiones informadas y saludables sobre nuestras propias vidas.
Los inmigrantes merecemos llevar una vida sana con acceso a una atención sanitaria de calidad, merecemos criar a nuestros hijos con dignidad y merecemos vivir en entornos saludables que respeten nuestra autonomía. Despojarnos de nuestro derecho al aborto es atacar la misma propiedad de nuestros cuerpos. Los derechos de los inmigrantes son derechos reproductivos y la justicia para los inmigrantes es justicia reproductiva.
Este Mes de la Herencia Hispana es una oportunidad para que todos examinemos los derechos de los inmigrantes a con esta ideología en mente: la justicia reproductiva es el derecho humano a mantener la autonomía corporal personal, a tener hijos, a no tenerlos y a criar a los hijos que tengamos en comunidades seguras y sostenibles. Las familias inmigrantes que solicitan asilo intrínsecamente estén buscando también justicia reproductiva pero se encuentran en cambio con un ciclo renovado de supremacía blanca que ha perjudicado durante mucho tiempo tanto a las comunidades latinas como a todas las comunidades inmigrantes de este país. Un país que está retirando cada vez más el derecho a la autonomía corporal, además de una larga historia de injusticia reproductiva contra las personas racializadas.
La denegación de justicia reproductiva a las comunidades latinas viene con un efecto dominó que hace que sea mucho más urgente abordar la crisis migratoria. Según el Centro de Control y Prevención de Enfermedades (CDC), las mujeres latinas tienen tasas más altas de padecer cáncer de cuello uterino que las mujeres blancas. Además, de los 1,2 millones de personas (aproximadamente la población de New Hampshire) con VIH en este país, el 25% son personas hispanas o latinas, por no hablar de que el 35% de las mujeres transexuales hispanas/latinas tienen VIH. A menudo, determinantes sociales como las barreras lingüísticas o el estatus migratorio limitan el acceso de nuestras comunidades a pruebas para detección del cáncer de cuello uterino, para la detección y tratamiento de ITS, del VIH, vacunas contra el VPH, así como toda la gama de opciones de anticoncepción.
Cuando la realidad a la que se enfrentan las comunidades latinas y migrantes es tan terrible, puede resultar difícil celebrar las partes hermosas de nuestras culturas. En momentos como éste, es imperativo que promovamos los tipos de movimientos, legislación y esfuerzos de base que se centren directamente estas cuestiones. Podemos inspirarnos en defensores de la inmigración como la Gobernadora de Massachusetts, Maura Healy, que abordó esta crisis con la urgencia que merece y a principios de este verano declaró el estado de emergencia, pidiendo al gobierno federal que facilitara a los solicitantes de asilo la obtención de permisos de trabajo. Ayudar a los inmigrantes a acceder a un puesto de trabajo significa también facilitar más acceso a la atención sanitaria, dinero para transporte, así como la posibilidad de acceder a servicios de salud reproductiva. Al igual que Nueva York, Massachusetts es uno de los muchos estados con una gran afluencia de inmigrantes. Sin embargo, es el único que cuenta con una ley integral sobre el derecho a la vivienda — una ley que también existe en Nueva York pero que se va modificando a medida que llegan más inmigrantes a nuestro estado.
Como persona profundamente implicada en mi comunidad latina, estoy orgullosa de trabajar en una organización como Planned Parenthood en Nueva York, donde puedo luchar por la igualdad sanitaria para mi comunidad a través de programas e iniciativas de base. Programas como Raiz, enfocado a derribar las barreras en el acceso a la atención médica en la comunidad latina, o Promotores de Salud, inspirado en los programas de aprendizaje entre pares para adultos de México y Centroamérica que lleva educación e información bilingüe sobre salud reproductiva a los hogares latinos y de reunión de la comunidad.
Este Mes de la Herencia Hispana, exigimos justicia reproductiva y equidad en salud para los inmigrantes latinos y los miembros de la comunidad en todos los niveles de gobierno. Necesitamos que nuestros líderes locales se comprometan a luchar por la justicia social, la justicia racial, la justicia reproductiva, la justicia LGBTQ y, sobre todo, la justicia para los inmigrantes aprobando el proyecto de ley Coverage for All (Cobertura para Todos), que ampliaría el plan médico esencial del estado de Nueva York para incluir a las personas menores de 65 años que no son elegibles para el seguro debido a su estatus migratorio.
La implicación de Planned Parenthood de Nueva York con la comunidad latina se ve no sólo a través de nuestras numerosas iniciativas de base, sino a través de los esfuerzos continuos y a largo plazo para ampliar el acceso equitativo a la atención y educación en salud sexual y reproductiva, así como el compromiso con la defensa de los derechos humanos fundamentales de los latinos y las asociaciones comunitarias y la coalición con organizaciones con sede en Nueva York que trabajan por los mismos objetivos. A continuación, puedes encontrar una lista de organizaciones asociadas que trabajan para apoyar y elevar los problemas que afectan actualmente a las comunidades latinas e inmigrantes:


